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Hay veces en que no es necesario escribir nada nuevo para destacar. Simplemente, se necesita la imaginación para concebir cosas ya creadas, desde otro punto de vista y capaz de transmitir algo diferente que hasta ahora no se había conseguido en versiones anteriores. Con esa imaginación, puedes llegar a donde quieras, y eso es lo que os presento hoy.
Eduardo Galeano, uruguayo de nacimiento, aunque ha vivido también en Argentina y Cataluña, nos recupera un cuento tradicional africano, una historia llamada La resurrección del papagayo.
Galeano nos trae la historia de un pobre papagayo que por querer ser demasiado curioso, acaba dentro de una olla, pero entonces, sucede algo maravilloso, algo que solo en una leyenda se podría creer posible, pero es algo que debéis descubrir cada uno en vuestro interior una vez hayáis leído la historia.
Antonio Santos le presta una visión muy particular a la obra, y es que a pesar de tener aspecto de ilustraciones, las imágenes son esculturas creadas por este escultor y pintor oscense que sorprenden mucho, y dan un primer impacto visual muy marcado, ya que no es habitual ver unos libros ilustrados con esculturas.
De una expresividad envidiable, seguro que, al menos, os llaman la atención y con la historia realmente integrada en ellas, no os van a dejar indiferentes ante tal demostración de arte aplicado a la literatura.
Lo ha editado Libros del Zorro Rojo, en una maravillosa visión y una calidad a la que nos vamos acostumbrando, y es que se nota dónde se trabaja bien. Lo podéis encontrar ya, en cualquier librería , y os recomiendo que, al menos, le echéis una ojeada.
¿Nunca habéis imaginado un libro grande, grande casi enorme y además que llame la atención por su contenido? Si la respuesta es que si, seguro que no lo habéis imaginado tan grande como este que os presento hoy. Un león en París mide 35 cm. de ancho y 29 cm. más de alto.
Un león decide salir de su sabana porqué está cansado de ver siempre lo mismo y hacer siempre las mismas cosas, una y otra vez, y decide viajar, pero no a cualquier sitio, sino a París, a la mismísima ciudad del amor. Allí el pobre pasará inadvertido, "¿cómo puede ser que la gente ni se fije en mi? Deberían salir corriendo al verme". Debía pensar el pobre...
Pero no era así, la gente tiene demasiada prisa y no se paran porque un simple león se pasee por el centro de una gran ciudad como la capital francesa, ¿para qué? El trabajo, las prisas, la falta de tiempo no dan margen a preocuparse porque un animal salvaje les ruja al lado de la oreja.
El león queda muy disgustado, cree que hizo mal en dejar su sabana ya que esta ciudad no es su lugar, tendría que estar entre jirafas, elefantes y hienas, y en cambio, está rodeado de unos animales mucho peores, los humanos...
Esta es la historia que nos cuenta Beatrice Alemagna en este gran (en todos los sentidos) libro, una odisea de un rey de la selva por darse a conocer en la gran ciudad, un lugar donde no encuentra su sitio, y en el que deberá luchar por hacerse tan famoso en la ciudad como en su hábitat natural.
Además, es un homenaje a París, y sobretodo, a la estatua del león que podemos encontrar en la plaza Denfert-Rochereau, uno de los símbolos de la ciudad francesa.
Las ilustraciones, de la misma autora, son simples, muy simples, pero con una gran expresividad, y es que a veces no hacen falta grandes detalles si lo que quieres transmitir lo puedes hacer con cosas mucho más sencillas. Tanto la expresividad, como su profundidad dan vida a este león, del que además, al final del libro, conoceremos su historia real.
El libro tiene 32 páginas y lo ha editado el Grupo SM, el precio es de 20,00€, aunque viendo su tamaño y sobretodo su peso (casi 1 kilo) puede incluso resultar barato, y una vez leído y disfrutado, a nadie le va a saber mal haber pagado ese dinero por el.