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Hoy os presento a Roberto Innocenti. Nació hace ya 68 años en un pequeño pueblecito llamado Bagno a Ripoli, en las cercanías de Florencia. Se introdujo en el mundo laboral cuando solo era un adolescente, pero contrariamente a lo que se dedica ahora, entró en una fundición de acero.
Con dieciocho años y sin ningún tipo de experiencia, se trasladó a Roma donde trabajó en un estudio de animación y realizó algunos carteles que acabaron publicados en el Graphic Annual, unos libros que recogían las mejores propuestas del año en artes gráficas.
Pero se puede decir que su inicio como ilustrador infantil fue en un encuentro con uno de los grandes, Étienne Delessert, editor e ilustrador suizo. Para él ilustró La Cenicienta en 1983. En este primer libro, ilustró la acción principal en el Londres de los años 20 pero sin cambiar la historia original de Perrault.
Pero el libro que cambió un poco todo lo que se había visto fue Pinocho, publicado por primera vez en España por Altea en el año 1988 pero que ha vuelto a nosotros desde 2005 editado por Kalandraka. Una auténtica maravilla de la ilustración.
En 2003 también llegó hasta nosotros, una historia basada en hechos reales, y muy commovedores, La historia de Erika, también publicada por Kalandraka en nuestro país y que explica la historia de una niña que sobrevive a los nazis gracias a que sus padres la arrojaron del tren donde iban.
Unas ilustraciones completamente realistas, claras, y con detalles hasta agotarte la vista buscando más y más. Son una maravilla visual, un juego maravilloso en el que entras y ya no te hace falta texto, ya que los personajes que aparecen son tantos y tan variados que te inspiran historias por si mismos.
Además de todo eso, se ha visto recompensado este mismo año, otorgándole el Premio Hans Christian Andersen de ilustración. Un premio realmente merecido por toda su trayectoria, una vida ilustrada e imaginativa que merece la pena conocer mediante las ilustraciones de todos los libros que han llegado a nosotros.
Seguro que alguna vez habéis deseado tener un libro de Agatha Christie para los más pequeños, un libro con misterio, personajes profundos y de diversas clases, tanto sociales como personales. Además con unas ilustraciones de calidad que metan a los pequeños en esos casos tan rebuscados que nos presentaba la autora en todos sus libros.
Pues aquí lo tenéis, Kestutis Kasparavicius (del que ya hay una entrada en el blog), nos presenta El cuadro desaparecido. Una historia de misterio, intriga y obras de arte que hará las delícias de todo el mundo, desde un niño de 8 años, hasta alguien de 80 primaveras.
Las ilustraciones, como no, son una auténtica maravilla y nos presentan un mundo realista y humano a pesar de tener a animales como protagonistas. Solo hace falta ver la cubierta para comprobar el realismo que nos vamos a encontrar en toda la historia.
En la historia, nos encontramos la presentación de una obra de arte, una joya del arte mundial, algunos de los asistentes la definen como: "De gran realismo" o "Una imagen plástica dramática" incluso "Sencillamente precioso". La liebre Silvestre, el doctor Desiderio (un carnero), el detective Fux (un zorro), la condesa Charlote (una cerda algo tragona) y la cotorra Leticia deciden celebrar la llegada de esta obra comiendo una tarta de fresa, pero cuando vuelven, el cuadro ha desaparecido. ¿Quién ha sido? ¿Seran capaces de encontrarlo?...
Por fin nos llega otra historia del autor de Cosas que pasan cada dia. Es justo el segundo libro que nos llega de el, pero esperemos que no sea el último. Nos lo trae la editorial Thule, igual que el anterior de Kestutis Kasparavicius, y vuelve a ofrecernos una obra de gran calidad para seguir descubriendo las obras de este lituano con espiritu de niño realista.